En un pequeño pueblo costero, donde las olas parecen susurrar historias del pasado, el destino reúne a dos almas que el tiempo había separado. Elisa, una escritora apasionada por los relatos nostálgicos, y Samuel, un restaurador de relojes que pasó años viajando por el mundo, se reencuentran en la librería donde alguna vez compartieron sueños y promesas silenciosas.
Elisa nunca dejó de escribir sobre él en las páginas de sus diarios, mientras que Samuel, a pesar de la distancia, siempre guardó consigo el recuerdo de ella en cada reloj que reparaba. Cuando sus miradas se cruzan nuevamente, el tiempo parece detenerse. No hay necesidad de palabras; el latido de sus corazones marca un compás que solo ellos comprenden.
Poco a poco, redescubren la alegría de compartir momentos simples: un café en la plaza, caminatas junto al mar y largas tardes en el taller de Samuel, donde los engranajes de los relojes parecen contar su propia historia. Sin prisas, el amor renace con la certeza de que esta vez no habrá despedidas.
Con el paso de los años, su hogar se llena de risas infantiles, manuscritos y diminutas piezas de relojería. Sofía y Martín, sus hijos, crecen entre cuentos y engranajes, aprendiendo que el amor, al igual que el tiempo, no se detiene, pero siempre encuentra su propio ritmo.
"A veces, el destino sabe esperar."